domingo, 11 de abril de 2010

Flash Back

Si tuviera de nuevo esa entrevista con aquella coordinadora de Becas Faro, mi discurso se vaería modificado con algunas matiaciones.

Coordinadora Becas Faro- Y bien Alberto, Por qué quieres una Beca Faro?

Yo- Creo que sería una gran experiencia para mí, para desarrollarme profesional y socialmente. No sólo empezaría a trabajar en mi profesión nada más acabar la carrera sino que lo haría en un país de habla inglesa, por lo que mejoraría el idioma a la vez que desarrollaría mis habilidades como periodista. Además intentaría ahorrar algo de dinero porque con $ 1600 al mes creo que podría venirme con algo en el bolsillo.

Yo del futuro- Ten cuidado Albertito, el desarrollo no va a ser como piensas. Necesitarás adaptarte a un país muy distinto habitado por una gente muy extraña. En el trabajo te van a enseñar muchísimo, pero a base de golpes. Y cuando estés en el suelo, no habrá nadie para recogerte. Nadie. Algunos hasta te escupirán.

Por otra parte, tendrás un jefe excelente como maestro, pero con dotes de diablo. En cuanto al inglés...no creo que tu horario de 9 am a 9 pm (si 12 horas de lunes a viernes y cruza los dedos para que no te toque hacer algo el finde) te deje mucho para el idioma. Porque ten en cuenta que de las historias que harás durante la semana, el 90% será tratando con latinos que no reconocen palabras para ti tan comunes como coche o charla y te dirán cosas como carro o plática. Y si no entienden algo no te dirán Cómo? sino Mandé? Y si algo está bien no podrás decir vale, porque está mal, tendrás que decir OoooKeeyy.

Por cierto, si quieres te puedes apuntar a clases gratuitas de inglés en ESL, pero como tu horario es de la puta madre, pocas veces podrás ir ya que son de 7 pm a 9.30 pm y tu jefe (el mismo que no falta cada martes y jueves a sus clases de inglés en horario de trabajo) siempre tendrá alguna comisión para ti. Estas jodido.

En cuanto al dinero...jajajajajaja. Cuando aterrices ten en cuenta de que aparte de sentirte abandonado, completamente sólo a las 8 pm en el aeropuerto vacío de Greensoboro, tendrás que coger un taxi hasta Raleigh 200 $, donde tampoco te espera nadie, y dormir en un hotel 90 $ con la esperanza de que al día siguiente te llame alguien y te diga dónde carajo está tu lugar de trabajo.

Nada más llegar te obligarán a comprarte un coche (o carro), así que ve preparando unos 1000 $. Pero eso no es todo, ese coche que te recomendará uno de tus jefes se te joderá a los dos meses y tendrás que comprarte otro, porque sin coche te vuelves para España. Y no te creas que la empresa a la que vas va a prestarte algo, ni aunque digas que se lo devuelves al mes siguiente. Eso , presión para que te lo compres cuanto antes tendrás, no lo olvides.

Así que después de comprarte tu segundo coche, esta vez algo más caro que el primero para asegurar que te dure hasta junio 1200 $, te quedará bien poquito para ahorrar. Y ese poquito te voy a decir como se va: Se te joderá el portátil que llevas, así que te comprarás otro 900 $. La cámara de fotos que te piensas comprar nada más llegar también se romperá, por lo que apunta 90 $ más de gastos para arreglarla.

Luego una larga lista de imprevistos: Dirección del coche (, del nuevo) 110 $, multas por aparcar más tiempo de lo debido 100 $, por paracar a más de 10 pulgadas (25 malditos centímetros) de distancia de la acera 20 $, te quedarás dormido (no te creas que tu jefe te llamará para despertarte, ni un sólo toque) y perderás un autobús gratuito a Washington por unos minutos y tendrás que pagarte la gasolina 60 $ (además de conducir los 600 kilómetros tu solito en un día).

En fin, un cúmulo de despropósitos va unido a esta aventura, Alberto. Aunque a falta de dos meses para volverte sentirás que has avanzado mucho más de lo que pensabas en cada una de las facetas que te marcastes al inicio de la beca. Exceptuando la económica claro...

Entonces, no quieres mejor quedarte en España y buscarte la vida?

Yo- No picha (o huevón), las cosas buenas nunca las pones en tu blog. Estoy seguro de que también las hay, pero creo que quieres contarlas cuando regreses a España porque son las que quieres contar y recordar con los tuyos. Además, ya tendré tiempo de buscarme la vida aquí cuando regrese. Allá por el 13 de junio de 2010.

PD: Quien se lea todo esto tiene derecho a pedirme algo de este país. I promise it.

lunes, 22 de marzo de 2010

Pausa

He tenido un fin de semana de perros. Desastroso. No sé ni siquiera si explicar lo que ocurrió. Lo único que sé es que son las 21:32 y acabo de llegar del trabajo.

Hoy me he levantado a las 8:00 de la mañana. He ido al trabajo, he escrito, he hecho mil llamadas, he cogido el coche y he salido a la calle a reportear (como siempre) y no he parado ni para comer. A fin de cuentas, he trabajado unas 10 horas netas, descontando desconexiones mentales. Ahora, tengo que grabar la puta radio (y todavía mi jefe me llama y me dice que dónde está la radio, que quiere dejar todo cerrado de una vez. Y yo querría trabajar o cobrar la mitad que él, no te jode) me queda tiempo para cenar, hacer la comida de mañana y leer algo antes de irme a dormir...que guay.

País de las oportunidades, trabajo para todos, prosperidad económica pero ¿esto es vida? No es que prefiera la crisis que hay en Europa, pero esto es trabajar para vivir, algo a lo que, por ahora, me niego. Al menos por 1600 dólares al mes sí, me niego. Supongo que como todos, tengo un precio laboral.

Un día escribiré una pequeña novela de lo que me pasó ayer, vaya día.

lunes, 15 de marzo de 2010

Qué lejos, qué tarde

Aquí son ya las 3:14 de la mañana gracias a este cambio de horario, aliado al maldito despertador para robarnos una hora de sueño. Acabo de bajar la persiana para poner fin a un domingo desilusionado. Me voy a la cama con los deberes a medio hacer. Con el cuerpo castigado por un fin de semana fatigoso y la mente engañada, sin haber recibido la desconexión laboral que el viernes le promete.

Estoy en otro mundo. Vivo bien, no me puedo quejar, pero mi alma esta en coma. Allí respiraba barrio, amigos, familia y libertad. Aquí la duermen con trabajo, horario, responsabilidad y madurez, a la que algún día espero sacarle partido y de repente, volver a despertar.

Me voy a dormir, buenos días a todos allá.

I need you so, see you soon.

viernes, 5 de marzo de 2010

No puedes luchar contra D10S


Llego medio dormido a la oficina a las 9 de la mañana y me encuentro esto en la pantalla de mi PC.

Uno, entre artículo y artículo, se pone a leer la prensa española. Cuando ve algún texto interesante, lo imprime, lo lee y lo deja a modo de regalo en la mesa de alguien para que lo disfrute con su café a la mañana siguiente. Pero con los argentinos y el fútbol, ni lo intentes.

Por muchas lagunas que muestre su juego y las barbaridades que suelta por su boquita Dios, los argentinos están a muerte con él. Uno de mis jefes, Roberto, hincha a capa y espada de Boca, se ha olvidado de Riquelme y venera a Diego.

La foto es el resultado de dejarle amablemente a Roberto "El Ché de Raleigh" un artículo que creí interesante de un periodista español criticando el juego de Argentina y compadeciendo a Leo Messi.

Y yo que pensé que me diría "Gallego, muy interesante el artículo".

PD: Más de uno se habrá creído que era un artículo mio, jejeje, no, aún no.

lunes, 1 de marzo de 2010

Aquí saben exigir, en Grecia han aprendido


El otro día me tocó cubrir una protesta de inmigrantes contra los despropósitos del sistema social estadounidense que de repente olvidó Obama.

Fue increíble ver a tanta gente latina que sin estar en una situación cómoda, ni siquiera para levantar la voz, salió a la calle para pedir justicia económica y social.

La crisis mundial ha afectado hasta al más gigante, Estados Unidos. Pero si ves cómo funcionan aquí las cosas pronto te das cuenta de que saldrán a flote enseguida. Porque así lo exige el pueblo. Sale a la calle, se manifiesta, pide justicia y decide con su voto.

Nada que ver con España. Que parece presumir a pesar de tener una de las tasas de desempleo más altas de los países desarrollados y una clase política nefasta, fruto de un pueblo al que nadie le explicó nunca para qué vale su voto y que se limita a poner en el papelito PP, PSOE o ni siquiera ejercer su derecho a la democracia.

Encima, la media joven de nuestro país, la que debería de ser el motor de la sociedad, es desinteresada y conformista. No por culpa de ellos ni de la play station, sino de la nefasta educación con aires de suficiencia que se nos está dando. En España no vamos a salir a la calle a protestar nada. Porque el país no está para esos trotes.

Porque la mayoría de gente vive engañada "no estamos en una crisis", "la culpa es de Estados Unidos", "ya ha pasado lo peor", "nos estamos recuperando".

Porque los sindicatos están mas que comprados.

Porque cualquier cosa que digas es "porque eres rojo o lo azul".

Porque el Barça y el Madrid siguen ganando y encima hay mundial.

En definitiva, Estados Unidos no, pero España es un país muy fácil de gobernar.

Y para darme cuenta de esto he tenido que venir a los Estados Unidos, porque en España seguiría metido en una de las miles burbujas de incultura que nuestro país nos ofrece. Hay que ser muy listo para ser una persona exigente en España.

A ver si cuando estemos hundidos en el fondo, bien al fondo, como esta Grecia ahora, salimos a la calle. Porque ahora las revuletas que ahí en el país de la filosofía me dan envidia y, espero, que miedo a los políticos españoles.

PD: Bueno, dejé a un lado la catarsis y la crónica directa de mis actos al otro lado del Atlántico porque lo extraordinario y novedoso se está convirtiendo en rutina. Pero esperen , que este finde hay lío.

domingo, 21 de febrero de 2010

Una semana de cal


No todo iban a ser disgustos. Después de unos días duros en el trabajo y tras superar el mazazo que supuso tener que comprarme otro coche ($ 1300 que dijeron adiós. Menos mal que aquí no gasto mucho y basta con lo que cobro), ha llegado una semana magnífica. Ojalá quede más cal que arena en mi aventura americana.

El jefazo, Alejandro Manrique el cual me trajo aquí y le estaré eternamente agradecido, vino a reorganizar la oficina y todo quedó aclarado. Tenemos que dividirnos mejor y seguir apretando fuerte.

En cuanto a lo personal, me montó en una nube. Dejémoslo en que valoró mucho mi trabajo.

Estos últimos días me he convertido en algo que esta cerca de ser periodista. He conseguido varias historias muy gratificantes y sobre todo aleccionantes para mi aprendizaje.

Una niña con 18 años que va a ser deportada por estar en el momento equivocado en el lugar inadecuado, con la que he conseguido mi segunda portada consecutiva en el periódico, o cubrir la reunión de un barrio que esta harto de que la policía no haga nada contra el pandillaje son algunas de las aventuras vividas. Pronto las colocaré aquí.

Pero la mejor nota, la que me dominó con una mezcla perfecta de temor y emoción, la que cuando conté en la redacción me respondió mi jefe (José Cusicanqui, al que le ahora mismo pondría el primero en la lista de las personas que más me han enseñado sobre mi profesión), mitad sorprendido, mitad orgulloso, "Chaval, esa es la adrenalina del periodismo".

La escribo otro día. Sólo os digo que un hombre afro americano, que estaba parado en una esquina me hizo una seña con el dedo para que me acercara. Yo iba en coche así que puse el intermitente y giré hacia donde estaba. Bajé la ventanilla y entre las palabras que me dirigió en un inglés demasiado callejero para mí entendí "Around one or one fifty. Hispanic male. Tall and 200 pounds".

Wait a minute, tartamudeé. Are you talking about the murder? "Yes, man", dijo el hombre mientras me analizaba con su mirada dándose cuenta de que no dominaba su idioma. "He killed them because I saw him leave the house the day before".

Llegó un segundo compañero y mi testigo dejó su postura inclinada hacia mi ventanilla. Puedes darme tu nombre o escribírmelo en esta libreta, le dije. No man, me contestó mientras se llevaba la mano al cuello para indicarme que si él salía en el periódico su vida correría peligro.

Esto es sólo una parte y, créanme, no esta exagerada.


Por cierto, aquí en Raleigh, como en 49 de los 50 estados del país (todos menos Hawai), también nevó sin descanso el pasado fin de semana. Dejo algunas fotillos.



y al fin, mi nuevo coche...

miércoles, 10 de febrero de 2010

Mi primer coche me duró tres meses


No es la primera vez que me pasa. Las cosas, por desgracia, me suelen durar poco. Mi primer coche, mi flamante Ford Countour del 95, rompió conmigo el pasado martes. Me dejó tirado. Después de mis exigencias dijo basta.

Nunca le olvidaré. Con él he ido a cubrir muchas historias que ahora guardo con recelo y nos llevó a Marta y al suscrito a conocer Washington y Charlotte, todo un detalle.

Hay cosas que me han durado menos. Todavía recuerdo cuando con 7 años, cuando era un crío que andaba por el mundo a lo loco, despistado, algo irresponsable, desordenado y fácil de ilusionar (creo que apenas he cambiado), abrí mi regalo de reyes el primero de todos, cuando apenas había amanecido. Era una Game Gear y no podía aguantar ni un minuto más sin tenerla entre mis manos. Abrí la caja sin darme cuenta de que los nervios me hacían temblar las manos y la consola cayó al suelo.

Me pasé toda la mañana jodido. Llorando primero y dolido profundamente después.

EL HURACÁN NOS COGERÁ DE LLENO

Dejando a un lado el contratiempo de que tengo que comprar un coche (capítulo 2), el huracán que se avecinaba por los pasillos del trabajo ha llegado a plena oficina.

Van a ser días difíciles. Sólo el que sepa refugiarse y tenga provisiones va a sobrevivir sin mayores apuros.

Me gustaría hablar de otras cosas. Porque estoy realmente contento con las oportunidades que estoy teniendo aquí, a pesar de estos problemas, y porque estamos en Carnaval. Pero ahora esto es lo que me preocupa.

OTRA VEZ "CAGAO"

Podría contaros que conseguí mi primera portada en el periódico o una historia muy enriquecedora profesionalmente que viví haciendo una entrevista en una fundación para niños enfermos, pero utilizo esto para hacer catarsis y descargo aquí lo que me preocupa.

Cuando pase el temporal escribiré todo lo bueno que estoy viviendo y hasta tonterías para reirme un poco, ahora necesito cagarme en todo esto de alguna manera.

Un abrazo,

Alberto.